Qué ha cambiado de verdad
El 26 de octubre el jefe de Instagram, Adam Mosseri, se sentó en el pódcast de Colin y Samir y anunció una prueba de vídeos horizontales de hasta 90 minutos. Es justo lo contrario de lo que decía en 2024, cuando repetía que si ves un vídeo de 20 minutos acabas viendo menos cosas de tus amigos. ¿Qué le ha hecho cambiar? La tele. En EE. UU. el rato que la gente pasa en YouTube desde el móvil ya no crece: casi todo viene de la pantalla del salón, e Instagram quiere estar ahí.
La trampa que nadie dice en voz alta
Instagram no va a pagar por esos vídeos. De momento. Samir llamó "nominal" a un posible reparto de ingresos. Entonces, ¿para qué subir un vídeo de una hora gratis? Porque el premio nunca fue ese vídeo suelto.
Un vídeo largo son, en realidad, veinte
Esta es la jugada que Colin y Samir explican en su propia entrevista: subes el episodio o el pódcast entero, sacas cortes que lleven a él y sumas el alcance de todos juntos en el dosier que enseñas a las marcas. El vídeo largo es el tráiler y la prueba. Los cortes son el tráfico. No vendes las visitas de una pieza, vendes el alcance de todas a la vez.
Si eres marca o creador en Miami
Tres cosas que importan de verdad. Una: no grabes largo porque sí; graba una vez lo que ya haces —una clase, un directo de preguntas, el caso de un cliente— y trocéalo. Dos: la venta, fuera de la red; Instagram es la parte de arriba del embudo, así que la cita, el correo y el pago viven en algo que sea tuyo. Tres: el propio consejo de Mosseri para llegar a quien aún no te sigue es que lo que más cuenta es cuánta gente reenvía tu publicación por cada una que la ve. Haz cosas que se manden por privado.




